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miércoles, 19 de diciembre de 2007
La guardiana de la moral
Yo vivo en un barrio de los mas comunes que uno se pueda encontrar en el conurbano bonaerense, con todas las virtudes y todos los defectos de los barrios, y también para mi delicia con todos sus personajes. Cuando uno comenta con alguien las características de sus vecinos se da cuenta que en cada barrio siempre se encuentra una chusma, una viuda, alguna rara, algún sospechoso desempleado que cambia 0Km cada 6 meses, alguna pirada porque el marido: se fue con otra mas joven que ella, se fue con otra mas vieja que ella, se fue con otro, se murió etc.etc.etc.Hoy les contare sobre la chusma con ingredientes, cuando me mude al barrio, aun sin saber siquiera mi nombre cuando yo salía y alguien llegaba a mi casa le indicaba la hora en la que yo había salido y las posibilidades de que yo tardara mas o menos tiempo según la ropa que yo llevaba puesta, si iba con o sin mi hija, si era la salida a una hora acostumbrada, sabia todo de mi y de todos los vecinos de la cuadra. Es una mujer de alrededor de 55 años, casada, 4 hijos, con un problema de hipertensión que le da la excusa justa para pasarse el día sentada detrás de un ventanal y cuando su instinto le indica sale a barrer la vereda o a podar las pobres plantitas del frente, el caso es que el barrio estuvo poblado por chicos y chicas que se convirtieron en adolescentes junto con sus hijos y ella se convirtió en guardiana de la moral.Su hijo mayor formo pareja con una señorita que por supuesto no le gusto a ella, a la segunda le busco marido, el hijo de una amiga, personaje de su entera confianza, la tercera sigue vacante, una chica de lo mas seria, trabaja y estudia, no se le conoce festejante, pero la mas chica vengo las injusticias cometidas por su madre con creces.Esta señora nunca perdía la oportunidad de criticar a las chicas y chicos durante su adolescencia y se ocupaba de que te enteraras que fulanita estuvo hasta tardísimo en la esquina con menganito tan apretaditos que parecía uno solo, que fulanita se pasaba la tarde en la puerta apretando con el novio que daba vergüenza. que mira la pinta del novio de menganita, que mira vos ese chico que parecía tan buenito espera que salgan los padres y fíjate la pinta de la que medio en la casa, lo de ella no era chusmerio casual, tenia otros ingredientes.Ahora todos los anteriormente criticados han sido vengados, y por la mano de la propia hija de la guardiana de la moral, ahora es su hija la que esta en la esquina con su noviecito haciendo lo normal en chicos de 15 años, lo que a ella le parecía tan mal,Y lo mas divertido es que la tiene que ir a buscar el papa a la esquina, ya que a la guardiana no le vemos el pelo desde que su nena tiene novio.
La jueza
Durante mi vida he desempeñado diferentes tares lo que me ha llevado a conocer a un sinnúmero de personas, con algunas de las cuales aun conservo amistad, otras por razones propias de la vida he dejado de ver o, veo muy de ves en cuando, apenas nunca.Con las que aun conservo amistad son personas a las que conozco hace 35 o 40 años, desde cuando yo era una nena, pero ellas no, ya que siempre tuve amistad con gente bastante mayor que yo, asi cuando yo tenia 15 años una de mis mejores amigas que conservo aun, tenia 30 años, estaba casada, había renunciado al trabajo que tenia hasta entonces en una empresa y estaba iniciando un negocio propio. La llamaremos Delia.Delia y su marido hacían muchas reuniones en su quinta pero tenían en buen tino de no juntar en una misma fiesta a sus amigos del trabajo con su familia o sus amigos más íntimos entre los que me contaba. Transcurrían tiempos difíciles en nuestro país y nadie estaba seguro de nadie. En las tardes en las que nos reuníamos a trabajar ya que termine trabajando a su lado , éramos 5 mujeres que chismeábamos todo el tiempo, nos conocíamos perfectamente, nos contábamos todo y así como Delia conocía de nuestras familia y amigos, nosotras conocíamos a sus otras amistades como si realmente hubiéramos compartido años de trabajo con ellas , conocíamos sus nombres , de algunas sus caras y de todas todos sus chanchullos, bastante divertidos algunos.Al pasar el tiempo resulta que alguien de mi familia se casa, este chico tiene una hermana, esta señora era una de las amigas del trabajo de Delia, una de las personas a la que yo conocía por referencias, pero ella nunca tubo la menos idea de que yo la conocía.De este personaje les voy a hablar hoy, la jueza como bien lo indica su nombre juzga a todo el que se le cruce en su camino, todos tienen defectos, sobre todo las chicas que salen con sus hijos, que a su entender son maravillosos, ninguna reúne las suficientes virtudes como para merecer a una de sus joyitas. Mi relación con ella era absolutamente cordial, siempre acepte sus consejos sobre como educar a mis hijas, como preparar un perfecto soufflé, para ella yo representaba una especie de inútil a la que trataba con cierta condescendencia, es una de esas personas que después de hacer escuchar su opinión que siempre es acertada, sobre cualquier tema, ya sea plantar una violeta o cirugía mayor a corazón abierto, ya que sus conocimientos sobre todo son amplísimos,Cuando ya se canso de expresar su siempre acertado juicio, se da vuelta, te mira y dice” no te parece que tengo razón” y vos si queres conservar tu vida le decís que si. En una ocasión en medio de una charla alguien me pregunto por mi amiga Delia que ahora esta radicada en el exterior, la jueza puso una cara que no olvidare jamás, pasados unos minutos disimuladamente se acerco a preguntarme como conocía yo a Delia ya que ella también la conocía y asistía a sus reuniones y no recordaba haberme visto ahí nunca, yo con mi mejor cara de felicidad le conteste con una frase acuñada por Fernando, el marido de Delia, “hay amigos internos y amigos externos” yo era de los amigos internos y vos creo que serias de los externos, por eso nunca nos encontramos, ella para asegurarse me empezó a preguntar por otra gente que según ella no veía mas, conteste cada una de sus preguntas, yo notaba que cada ves se ponía mas verde, al final de nuestra conversación se dio cuenta de que yo tenia información sobre una gran parte de su vida, y que su posición de jueza ante mi había quedado notablemente perjudicada. Hace alrededor de 20 años que conozco a la jueza, su trato hacia mi fue siempre igual, condescendiente, tolerante, indulgente como si yo fuera alguien ala que había que soportas sus ingenuidades o torpezas, hace mas o menos un año que le revele mi amistad con Delia, ahora para ella estoy un escalón debajo de dios, si estoy presente en una charla pregunta mi opinión antes de emitir la suya, la jueza implacable ya no es tal.Igual que en las novelas cambie algunos nonbres para proteger a los inocentes
LA VIAJADA
En la vida uno se va encontrando con diferentes tipos de personas, algunas nos resultan agradables, otras insoportables, otras odiosas o intratables, pero alguna de ellas a pesar de que no sean del todo de nuestro agrado resultan ser interesantes sujetos de estudio, no por conocerlas mejor van a dejar de desagradarnos pero pueden llegar a divertirnos. De la que les voy a contar hoy es de “la viajada” esta mujer si bien a hecho algunos viajes interesantes y divertidos solo son algunos y no docenas como pretende hacerle creer al desprevenido escucha, siempre actúa en compañía de su marido, así resulta efectivo el engaño. Todo comienza de una forma casual, si le comentas del clima ella te contesta que acá hace calor pero cuando fue a roma, allí si se sentía mucho mas el calor, igual que en Paris, pero cuando visito Milán…… ahí el marido que hasta ese momento había mantenido la boca cerrada salta con “pero eso fue en otro viaje, vos confundís todo”. Ella sigue como si nada y sigue nombrando diferentes ciudades y la historia se repite, dos o tres nombres mas y de nuevo, “ otra ves mezclas todo, eso fue en otro viaje” en suma cuando termina su charla vos crees que viajo lo menos 8 veces a Europa visitando las ciudades mas importantes y alojándose en hoteles 5 estrellas. La he visto muchas veces hacer esto y realmente convence. La verdad es que fue dos veces a Europa, la primera gracias a una herencia, hizo un viaje de esos que te llevan en 15 días a recorrer 25 países, almorzas en Madrid, cenas en Suiza y dormís en el avión, lo único que conoces bien son los aeropuertos, y el segundo viaje se lo pago un familiar que tiene en Italia, un día, este familiar con la esposa los llevaron a Alemania, donde supuestamente el marido de “la viajada” iba a pagar el almuerzo, pero como todo les parecía muy caro terminaron comiendo una salchicha cada matrimonio en un puestito de la calle. Por supuesto eso no me lo contó ella, pero yo tengo mis contactos, y me divierto muchísimo cuando nos sentamos a compartir anécdotas de viajes por nuestro país, siempre invento nombres de pueblos por donde supuestamente pase y siempre cae, enseguida me dice que conoce el mejor restaurant del lugar y me cuenta el magnifico hotel donde pasaron la noche en alguno de sus innumerables e imaginarios viajes.
Mil formas de ser golosa
La lúdica juega con las golosinas. Agrupa los confites por colores, compra chupetines con silbato, y se pone en el dedo una galletita en forma de anillo para morderla alrededor. La voraz engulle un chocolate en dos bocados como un ave de patas largas que recorre una gran distancia con cuatro o cinco zancadas. La aspiradora, una versión desaforada de la voraz, detiene su pantagruélica ingesta sólo cuando escucha la cuchara raspando el telgopor final de un pote de helado. La disociada le saca todas las frutas al pan dulce y separa las tapas de una galletita, lame el relleno, y luego moja las masas solteras en leche. La compulsiva se mete en la boca todos los caramelos con intención de chuparlos hasta que se hagan chiquititos, pero al final siempre los muerde. La disciplinada, en cambio, compra una bolsa entera y saca sólo dos por día durante todo el mes. La obsesiva come el mismo chocolate todos los días desde hace cuarenta años (y se quiso suicidar una vez, cuando desapareció el bloquecito Suchard). La vocera describe en voz alta la tierna consistencia de tortas y postres caseros a todos sus compañeros de oficina. La mayorista fue siempre la envidia de todas sus amiguitas porque en su casa había postrecitos, golosinas y alfajores como en la nuestra había arroz, leche o pan. A la complicada sólo le gusta una quisquillosa marca de chicles que su hermana le manda desde Europa. La minuciosa dobla el papel del alfajor en cuatro, le saca las migas, lo corta al medio, y lo consume delicadamente, limpiándose los labios entre bocado y bocado. La desesperada es capaz de chupar cascotes de azúcar refinada o abrir el alfajor que le dieron en un micro a Mar del Plata con tal de no ir a comprar al kiosco. La exagerada hace sus propias golosinas mezclando ingredientes imposibles adentro de una cochina ensaladera. La contradictoria se compra un helado cada vez que vuelve caminando del gimnasio o pide edulcorante en los bares mientras se come las masitas del café. La gourmet se hace un lemon pie para tomar el té –sola- en su casa un jueves por la tarde. La sonámbula se despierta de madrugada, desesperada por algo dulce, y termina comiendo mermelada a cucharadas en la puerta de la heladera. La aguafiestas compra varios chocolates “para tener”, pero esa misma tarde se come los cuatro y luego se pone a llorar en su habitación. La previsora jamás sube a un colectivo sin antes haber llenado la cartera de golosinas. Y por último está la hereje, que no toma helado porque le hace mal a los dientes, no come golosinas porque la empalagan, y elige siempre la torta más insulsa y mediocre de todas las mesas dulces, bares y heladeras.
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