viernes, 28 de octubre de 2011
Hermoso dia
jueves, 13 de octubre de 2011
Como Si Fuera El Ultimo Dia De Tu Vida
- Dedica solo dos minutos de tu vida para esta lectura.
- “ Cada dia que vivimos es una ocasion especial”
- Por lo tanto, dedícale menos tiempo a la limpieza de tu casa. Siéntate en la baranda y admira el paisaje..
- Pero no te fijes si existen hierbas dañinas en el jardín..
- Pasa más tiempo en compañía tu familia y de tus amigos, y menos tiempo trabajando para extraños..
- Me dí cuenta que la vida es un conjunto de experiencias, para ser apreciadas y no sobrevividas..
- Ahora ya no guardo casi nada, Uso copas de cristal todos los días..
- Visto ropas nuevas, solo para ir hacer compras al supermercado si estoy con ganas de vestirlas..
- No guardo el mejor frasco de perfumes para las fiestas especiales, los uso siempre que quiero sentir su fragancia..
- Las frases “un dia...” y “un dia de estos...”, estan desapareciendo de mi vocabulario
- Haz todo lo que tengas ganas de hacer, HOY..
- Me apenaría pensar que no escribí las cartas que quería porque la intención de escribirlas era.. “un dia de estos...”
- Me apenaría, y me dejaria aún más triste, saber que dejé de decir a mis hermanos e hijos con suficiente frecuencia, cuánto los amo a todos..
- Ahora procuro no retardar , olvidar o conservar nada mas que podría acrescentar sonrisas de felicidad y alegria a mi vida.
- Cada día que pasa, digo para mi mismo, que este es un día muy especial. Cada día, cada hora, y cada minuto que pasa... son especiales.
- Si recibiste este mensaje, es porque alguien gusta mucho de tí y te quiere bien..
- Si estás muy ocupado para dedicar algunos minutos para enviar este mensaje a las personas que tu estimes..
- ...o si tu prefieres decirte a ti mismo “cuando tenga un tiempito” lo enviaré.. o.. “un dia de estos” .. quizá..podría demorar mucho..
- O nunca llegar...
- Este mensaje contiene alimento para el alma..
- Da a los otros más de lo que esperan, y haz esto de buena fé..
- No permitas que un pequeño desliz malogre una gran amistad...
- Memoriza tu poema favorito, o la música que más te gusta..
- Di: “yo te amo”, solamente cuando tu amor sea verdadero ...
- Y si tienes que decir: “Lo lamento mucho”, mira de frente a los ojos de la persona.
- Si no crees en el “amor a primera vista”, no te burles de los sueños de los otros..
- Ama profundamente y apasionadamente..
- Tal vez hasta puedas salir herido, pero es la única manera de vivir la vida en su totalidad...
- Si no estas de acuerdo, sé al menos leal, habla lentamente, pero piensa con rapidez...
- No ofendas, no juzgues a las personas por “ lo que escuchó hablar de estas.. ”.
- Si alguien te hace una pregunta a la cual no quieres responder,
- Sonrie y pregunta: “porque quieres saber?”
- Recuerda que un gran amor, asi como un gran suceso, comporta un gran riesgo...
- Cásate con alguien con quien te gusta conversar...
- Cuando estén viejos, la habilidad de conversar será más importante que cualquier otra cosa...
- Recuerda que el silencio a veces es la mejor respuesta...
- Lee más libros, mira menos TV, vive una vida buena y honrada..
- Más tarde, cuando no seas más joven y te recuerdes del pasado, vas a saber como gozar la vida por la segunda vez...
- Una casa felíz es lo que más importa. Haz todo lo que esté a tu alcance para crear un ambiente en armonia.
- Nunca interrumpas a alguien que te esté demostrando afecto...
- Recuerda que la mejor relación es aquella donde el amor entre dos personas es mayor de que la necesidad que ellas tienen una por la otra..
- No guardes este mensaje si no concuerdas con lo que está escrito..
- Pero si concuerdas, hazlo circular y hazlo con sinceridad.
- Quizás...recibirás una sorpresa agradable...
- ...descubrirás cuán importante eres para muchas personas.....
- ...Y que tengas una buena vida...
- O.M.
martes, 27 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
Libertad de exprecion:Todo esta como era entonces
| Esto lo encontré en una pagina que visito mucho, www.albalearning.com , es un sitio de libros y audio libros muy buena, dense una vuelta cuando puedan, los audio libros son leídos por alba, una española con una voz preciosa.
Fue escrito en 1834,por Mariano jose de Larra, escritor, periodista y político, durante la primera guerra de los carlistas, esto es borbones contra borbones para ver quien se quedaba con la manija del sartén, política y políticos que parece que no importa que sean demócratas, reyes o tiranos todos tienen unas ganas bárbaras de anular el cerebro de la gente. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Lo que no se puede decir, no se debe decir |
Hay verdades de verdades, y a imitación del diplomático de Scribe, podríamos clasificarlas con mucha razón en dos: la verdad que no es verdad, y... Dejando a un lado las muchas de esa especie que en todos los ángulos del mundo pasan convencionalmente por lo que no son, vamos a la verdad verdadera, que es indudablemente la contenida en el epígrafe de este capítulo.
Una cosa aborrezco, pero de ganas, a saber: esos hombres naturalmente turbulentos que se alimentan de oposición, a quienes ningún Gobierno les gusta, ni aun el que tenemos en el día; hombres que no dan tiempo al tiempo, para quienes no hay ministro bueno, sobre todo desde que se ha convenido con ellos en que Calomarde era el peor de todos; esos hombres que quieren que las guerras no duren, que se acaben pronto las facciones, que haya libertad de imprenta, que todos sean milicianos urbanos... Vaya usted a saber lo que quieren esos hombres. ¿No es un horror?
Yo no. Dios me libre. El hombre ha de ser dócil y sumiso, y cuando está sobre todo en la clase de los súbditos, ¿qué quiere decir esa petulancia de juzgar a los que le gobiernan? ¿No es esto la débil y mezquina criatura pidiendo cuentas a su Criador?
La ley, señor, la ley. Clara está y terminante, impresa y todo: no es decir que se la dan a uno de tapadillo. Ése es mi norte. Cójame Zumalacárregui, si se me ve jamás separarme un ápice de la ley.
Quiero hacer un artículo, por ejemplo. No quiero que me lo prohíban, aunque no sea más que por no hacer dos en vez de uno. ¿Y qué hace usted?, me dirán esos perturbadores que tienen siempre la anarquía entre los dedos para soltársela encima al primer ministro que trasluzcan, ¿qué hace usted para que no se lo prohíban?
¡Qué he de hacer, hombres exigentes! Nada: lo que debe hacer un escritor independiente en tiempos como estos de independencia. Empiezo por poner al frente de mi artículo, para que me sirva de eterno recuerdo: «Lo que no se puede decir, no se debe decir». Sentada en el papel esta provechosa verdad, que es la verdadera, abro el reglamento de censura: no me pongo a criticarlo, ¡nada de eso!, no me compete. Sea reglamento o no sea reglamento, cierro los ojos, y venero la ley, y la bendigo, que es más. Y continúo: «Artículo 12. No permitirán los censores que se inserten en los periódicos:
»Primero: artículos en que viertan máximas o doctrinas que conspiren a destruir o alterar la religión, el respeto a los derechos y prerrogativas del trono, el Estatuto Real y demás leyes fundamentales de la Monarquía».
Esto dice la ley. Ahora bien: doy el caso que me ocurra una idea que conspira a destruir la religión. La callo, no la escribo, me la como. Éste es el modo.
No digo nada del respeto a los derechos y prerrogativas del trono, el Estatuto, etc., etc. ¿Si les parecerá a esos hombres de oposición que no me ocurre nada sobre esto? Pues se equivocan, ni cómo he de impedir yo que me ocurran los mayores disparates del mundo. Ya se ve que me ocurriría entrar en el examen de ese respeto, y que me ocurriría investigar los fundamentos de todas las cosas más fundamentales. Pero me llamo aparte, y digo para mí: ¿No está clara la ley? Pues punto en boca. Es verdad que me ocurrió; pero la ley no condena ocurrencia alguna. Ahora, en cuanto a escribirlo, ¿no fuera una necedad? No pasaría. Callo, pues; no lo pongo, y no me lo prohíben. He aquí el medio sencillo, sencillísimo. Los escritores, por otra parte, debemos dar el ejemplo de la sumisión. O es ley, o no es ley. ¡Mal haya los descontentadizos! ¡Mal haya esa funesta oposición! ¿No es buena manía la de oponerse a todo, la de querer escribirlo todo?
Que no pasan las «sátiras» e «invectivas» contra la autoridad; pues no se ponen tales sátiras ni invectivas. Que las prohíben, aunque se «disfracen» con «alusiones» o «alegorías». Pues no se disfrazan. Así como así, ¡no parece sino que es cosa fácil inventar las tales alusiones y alegorías!
Los «escritos injuriosos» están en el mismo caso, aun cuando vayan con «anagramas» o en otra cualquiera forma, «siempre que los censores se convenzan de que se alude a personas determinadas».
En buen hora; voy a escribir ya; pero llego a este párrafo y no escribo. Que no es injurioso, que no es libelo, que no pongo anagrama. No importa; puede convencerse el censor de que se alude, aunque no se aluda. ¿Cómo haré, pues, que el censor no se convenza? Gran trabajo: no escribo nada; mejor para mí; mejor para él; mejor para el Gobierno: que encuentre alusiones en lo que no escribo. He aquí, he aquí el sistema. He aquí la gran dificultad por tierra. Desengañémonos: nada más fácil que obedecer. Pues entonces, ¿en qué se fundan las quejas? ¡Miserables que somos!
Los «escritos licenciosos», por ejemplo. ¿Y qué son escritos licenciosos? ¿Y qué son costumbres? Discurro, y a mi primera resolución, nada escribo; más fácil es no escribir nada, que ir a averiguarlo.
Buenas ganas se me pasan de injuriar a algunos «soberanos y gobiernos extranjeros». Pero ¿no lo prohíbe la ley? Pues chitón.
Hecho mi examen de la ley, voy a ver mi artículo; con el reglamento de censura a la vista, con la intención que me asiste, no puedo haberlo infringido. Examino mi papel; no he escrito nada, no he hecho artículo, es verdad. Pero en cambio he cumplido con la ley. Este será eternamente mi sistema; buen ciudadano, respetaré el látigo que me gobierna, y concluiré siempre diciendo: «Lo que no se puede decir, no se debe decir».
Fecha de publicación: Octubre de 1834
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