miércoles, 19 de diciembre de 2007
RASHOMON
lunes 24 de septiembre de 2007
Me recomendaron este autor y particularmente este cuento,y realmente me gusto, aca se los dejo.Rashomon[Cuento. Texto completo]Ryonusuke AkutagawaEra un frío atardecer. Bajo Rashomon, el sirviente de un samurai esperaba que cesara la lluvia. No había nadie en el amplio portal. Sólo un grillo se posaba en una gruesa columna, cuya laca carmesí estaba resquebrajada en algunas partes. Situado Rashomon en la Avenida Sujaltu, era de suponer que algunas personas, como ciertas damas con el ichimegasa 1 o nobles con el momiebosh 2, podrían guarecerse allí; pero al parecer no había nadie fuera del sirviente. Y era explicable, ya que en los últimos dos o tres años la ciudad de Kyoto había sufrido una larga serie de calamidades: terremotos, tifones, incendios y carestías la habían llevado a una completa desolación. Dicen los antiguos textos que la gente llegó a destruir las imágenes budistas y otros objetos del culto, y esos trozos de madera, laqueada y adornada con hojas de oro y plata, se vendían en las calles como leña. Ante semejante situación, resultaba natural que nadie se ocupara de restaurar Rashomon. Aprovechando la devastación del edificio, los zorros y otros animales instalaron sus madrigueras entre las ruinas; por su parte ladrones y malhechores no lo desdeñaron como refugio, hasta que finalmente se lo vio convertido en depósito de cadáveres anónimos. Nadie se acercaba por los alrededores al anochecer, más que nada por su aspecto sombrío y desolado.En cambio, los cuervos acudían en bandadas desde los más remotos lugares. Durante el día, volaban en círculo alrededor de la torre, y en el cielo enrojecido del atardecer sus siluetas se dispersaban como granos de sésamo antes de caer sobre los cadáveres abandonados.Pero ese día no se veía ningún cuervo, tal vez por ser demasiado tarde. En la escalera de piedra, que se derrumbaba a trechos y entre cuyas grietas crecía la hierba, podían verse los blancos excrementos de estas aves. El sirviente vestía un gastado kimono azul, y sentado en el último de los siete escalones contemplaba distraídamente la lluvia, mientras concentraba su atención en el grano de la mejilla derecha.Como decía, el sirviente estaba esperando que cesara la lluvia; pero de cualquier manera no tenía ninguna idea precisa de lo que haría después. En circunstancias normales, lo natural habría sido volver a casa de su amo; pero unos días antes éste lo había despedido, no obstante los largos años que había estado a su servicio. El suyo era uno de los tantos problemas surgidos del precipitado derrumbe de la prosperidad de Kyoto.Por eso, quizás, hubiera sido mejor aclarar: "el sirviente espera en el portal sin saber qué hacer, ya que no tiene adónde ir". Es cierto que, por otra parte, el tiempo oscuro y tormentoso había deprimido notablemente el sentimentalismo de este sirviente de la época Heian.Habiendo comenzado a llover a mediodía, todavía continuaba después del atardecer. Perdido en un mar de pensamientos incoherentes, buscando algo que le permitiera vivir desde el día siguiente y la manera de obrar frente a ese inexorable destino que tanto lo deprimía, el sirviente escuchaba, abstraído, el ruido de la lluvia sobre la Avenida Sujaku.La lluvia parecía recoger su ímpetu desde lejos, para descargarlo estrepitosamente sobre Rashomon, como envolviéndolo. Alzando la vista, en el cielo oscuro se veía una pesada nube suspendida en el borde de una teja inclinada."Para escapar a esta maldita suerte -pensó el sirviente- no puedo esperar a elegir un medio, ni bueno ni malo, pues si empezara a pensar sin duda me moriría de hambre en medio del camino o en alguna zanja; luego me traerían aquí, a esta torre, dejándome tirado como a un perro. Pero si no elijo..."Su pensamiento, tras mucho rondar la misma idea, había llegado por fin a este punto. Pero ese "si no elijo..." quedó fijo en su mente. Aparentemente estaba dispuesto a emplear cualquier medio; pero al decir "si no..." demostró no tener el valor suficiente para confesarse rotundamente: "no me queda otro remedio que convertirme en ladrón".Lanzó un fuerte estornudo y se levantó con lentitud. El frío anochecer de Kyoto hacía aflorar el calor del fuego. El viento, en la penumbra, gemía entre los pilares. El grillo que se posaba en la gruesa columna había desaparecido.Con la cabeza metida entre los hombros paseó la mirada en torno del edificio; luego levantó las hombreras del kimono azul que llevaba sobre una delgada ropa interior. Se decidió por fin a pasar la noche en algún lugar que le permitiera guarecerse de la lluvia y del viento, en donde nadie lo molestara.El sirviente descubrió otra escalera ancha, también laqueada, que parecía conducir a la torre. Ahí arriba nadie lo podría molestar, excepto los muertos. Cuidando de que no se deslizara su espada de la vaina sujeta a la cintura, el sirviente puso su pie calzado con sandalias sobre el primer peldaño.Minutos después, en mitad de la amplia escalera que conducía a la torre de Rashomon, un hombre acurrucado como un gato, con la respiración contenida, observaba lo que sucedía más arriba. La luz procedente de la torre brillaba en la mejilla del hombre; una mejilla que bajo la corta barba descubría un grano colorado, purulento. El hombre, es decir el sirviente, había pensado que dentro de la torre sólo hallaría cadáveres; pero subiendo dos o tres escalones notó que había luz, y que alguien la movía de un lado a otro. Lo supo cuando vio su reflejo mortecino, amarillento, oscilando de un modo espectral en el techo cubierto de telarañas. ¿Qué clase de persona encendería esa luz en Rashomon, en una noche de lluvia como aquélla?Silencioso como un lagarto, el sirviente se arrastró hasta el último peldaño de la empinada escalera. Con el cuerpo encogido todo lo posible y el cuello estirado, observó medrosamente el interior de la torre.Confirmando los rumores, vio allí algunos cadáveres tirados negligentemente en el suelo. Como la luz de la llama iluminaba escasamente a su alrededor, no pudo distinguir la cantidad; únicamente pudo ver algunos cuerpos vestidos y otros desnudos, de hombres y mujeres. Los hombros, el pecho y otras partes recibían una luz agonizante, que hacía más densa la sombra en los restantes miembros.Unos con la boca abierta, otros con los brazos extendidos, ninguno daba más señales de vida que un muñeco de barro. Al verlos entregados a ese silencio eterno, el sirviente dudó que hubiesen vivido alguna vez.El hedor que despedían los cuerpos ya descompuestos le hizo llevar rápidamente la mano a la nariz. Pero un instante después olvidó ese gesto. Una impresión más violenta anuló su olfato al ver que alguien estaba inclinado sobre los cadáveres.Era una vieja escuálida, canosa y con aspecto de mona, vestida con un kimono de tono ciprés. Sosteniendo con la mano derecha una tea de pino, observaba el rostro de un muerto, que por su larga cabellera parecía una mujer.Poseído más por el horror que por la curiosidad, el sirviente contuvo la respiración por un instante, sintiendo que se le erizaban los pelos. Mientras observaba aterrado, la vieja colocó su tea entre dos tablas del piso, y sosteniendo con una mano la cabeza que había estado mirando, con la otra comenzó a arrancarle el cabello, uno por uno; parecía desprenderse fácilmente.A medida que el cabello se iba desprendiendo, cedía gradualmente el miedo del sirviente; pero al mismo tiempo se apoderaba de él un incontenible odio hacia esa vieja. Ese odio -pronto lo comprobó- no iba dirigido sólo contra la vieja, sino contra todo lo que simbolizase "el mal", por el que ahora sentía vivísima repugnancia. Si en ese instante le hubiera sido dado elegir entre morir de hambre o convertirse en ladrón -el problema que él mismo se había planteado hacía unos instantes- no habría vacilado en elegir la muerte. El odio y la repugnancia ardían en él tan vivamente como la tea que la vieja había clavado en el piso.Él no sabía por qué aquella vieja robaba cabellos; por consiguiente, no podía juzgar su conducta. Pero a los ojos del sirviente, despojar de las cabelleras a los muertos de Rashomon, y en una noche de tormenta como ésa, cobraba toda la apariencia de un pecado imperdonable. Naturalmente, este nuevo espectáculo le había hecho olvidar que sólo momentos antes él mismo había pensado hacerse ladrón.Reunió todas sus fuerzas en las piernas, y saltó con agilidad desde su escondite; con la mano en su espada, en una zancada se plantó ante la vieja. Ésta se volvió aterrada, y al ver al hombre retrocedió bruscamente, tambaleándose.-¡Adónde vas, vieja infeliz! -gritó cerrándole el paso, mientras ella intentaba huir pisoteando los cadáveres.La suerte estaba echada. Tras un breve forcejeo el hombre tomó a la vieja por el brazo (de puro hueso y piel, más bien parecía una pata de gallina), y retorciéndoselo, la arrojó al suelo con violencia:-¿Qué estabas haciendo? Contesta, vieja; si no, hablará esto por mí.Diciendo esto, el sirviente la soltó, desenvainó su espada y puso el brillante metal frente a los ojos de la vieja. Pero ésta guardaba un silencio malicioso, como si fuera muda. Un temblor histérico agitaba sus manos y respiraba con dificultad, con los ojos desorbitadas. Al verla así, el sirviente comprendió que la vieja estaba a su merced. Y al tener conciencia de que una vida estaba librada al azar de su voluntad, todo el odio que había acumulado se desvaneció, para dar lugar a un sentimiento de satisfacción y de orgullo; la satisfacción y el orgullo que se sienten al realizar una acción y obtener la merecida recompensa. Miró el sirviente a la vieja y suavizando algo la voz, le dijo:-Escucha. No soy ningún funcionario imperial. Soy un viajero que pasaba accidentalmente por este lugar. Por eso no tengo ningún interés en prenderte o en hacer contigo nada en particular. Lo que quiero es saber qué estabas haciendo aquí hace un momento.La vieja abrió aún más los ojos y clavó su mirada en el hombre; una mirada sarcástica, penetrante, con esos ojos sanguinolentos que suelen tener ciertas aves de rapiña. Luego, como masticando algo, movió los labios, unos labios tan arrugados que casi se confundían con la nariz. La punta de la nuez se movió en la garganta huesuda. De pronto, una voz áspera y jadeante como el graznido de un cuervo llegó a los oídos del sirviente:-Yo, sacaba los cabellos... sacaba los cabellos... para hacer pelucas...Ante una respuesta tan simple y mediocre el sirviente se sintió defraudado. La decepción hizo que el odio y la repugnancia lo invadieran nuevamente, pero ahora acompañados por un frío desprecio. La vieja pareció adivinar lo que el sirviente sentía en ese momento y, conservando en la mano los largos cabellos que acababa de arrancar, murmuró con su voz sorda y ronca:-Ciertamente, arrancar los cabellos a los muertos puede parecerle horrible; pero ninguno de éstos merece ser tratado de mejor modo. Esa mujer, por ejemplo, a quien le saqué estos hermosos cabellos negros, acostumbraba vender carne de víbora desecada en la Barraca de los Guardianes, haciéndola pasar nada menos que por pescado. Los guardianes decían que no conocían pescado más delicioso. No digo que eso estuviese mal pues de otro modo se hubiera muerto de hambre. ¿Qué otra cosa podía hacer? De igual modo podría justificar lo que yo hago ahora. No tengo otro remedio, si quiero seguir viviendo. Si ella llegara a saber lo que le hago, posiblemente me perdonaría.Mientras tanto el sirviente había guardado su espada, y con la mano izquierda apoyada en la empuñadura, la escuchaba fríamente. La derecha tocaba nerviosamente el grano purulento de la mejilla. Y en tanto la escuchaba, sintió que le nacía cierto coraje, el que le faltara momentos antes bajo el portal. Además, ese coraje crecía en dirección opuesta al sentimiento que lo había dominado en el instante de sorprender a la vieja. El sirviente no sólo dejó de dudar (entre elegir la muerte o convertirse en ladrón) sino que en ese momento el tener que morir de hambre se había convertido para él en una idea absurda, algo por completo ajeno a su entendimiento.-¿Estás segura de lo que dices? -preguntó en tono malicioso y burlón.De pronto quitó la mano del grano, avanzó hacia ella y tomándola por el cuello le dijo con rudeza:-Y bien, no me guardarás rencor si te robo, ¿verdad? Si no lo hago, también yo me moriré de hambre.Seguidamente, despojó a la vieja de sus ropas, y como ella tratara de impedirlo aferrándosele a las piernas, de un puntapié la arrojó entre los cadáveres. En cinco pasos el sirviente estuvo en la boca de la escalera; y en un abrir y cerrar de ojos, con la amarillenta ropa bajo el brazo, descendió los peldaños hacia la profundidad de la noche.Un momento después la vieja, que había estado tendida como un muerto más, se incorporó, desnuda. Gruñendo y gimiendo, se arrastró hasta la escalera, a la luz de la antorcha que seguía ardiendo. Asomó la cabeza al oscuro vacío y los cabellos blancos le cayeron sobre la cara.Abajo, sólo la noche negra y muda.Adónde fue el sirviente, nadie lo sabe.
FIN
DOMINGO DE MIERDA!!!!!!!!!!!!!
Nunca me gustaron mucho los domingos pero ultimamente diria que los odio. Lo que pasa es que vienen despues de la salida de mi nena de los sabados donde todos los percances pueden ocurrirle a esta pobre santa(lease mi hija).Y este sabado no podia ser distinto,y que le paso esta ves? acompaño a su amiga al baño porque estaba mal del estomago, esa es la versiom para madres, la real es que se habia tomado hasta el agua que corre al costadito de los cordones y estaba borracha, en curda, en pedo o como guste llamar a esta situacion,y en el baño, en medio del fragor por cuidar de su amiga mi angelito perdio su QUINTO celular.OOOOOHHHHHHHHHHHH que penitaOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHH.Para colmo cuanto mas lo pienso mas dudas tengo, la amiga estaba mal y ella la cuidaba? o al reves????ME CAGO EN LOS SABADOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Para completar de arruinarme el domingo el programa de radio que escucho siempre por la mañana,A VIVIR QUE SON DOS DIAS, no lo emitieron porque habia futbol,jugaban a la mañana porque la afa descubrio el SECRETO DE LA VIDA somos buenos a la mañana, no peleamos y hasta los barrabravas se portan bien por la mañana.ME CAGO EN LA AFA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Y el almuerzo, ravioles,cola de 20 minutos el la casa de pastas, la salsa se te pega, OJO que si se quema no se la come ni el perro,la olla la tenes que tirar y te gastas el tubo de desodorante de ambiente hasiendote la ilusion que no se huele, y se huele igual hasta el martes por lo menos.Ver el dvd que alquilo tu marido como estreno y que vos vise por cable 15 veces,no se lo decis claro,y pones cara d interesada en la peli y decis que te gusto porsupuesto.Despues la sagrada hora del mate donde te llenan de mugre de nuevo lo que ya a esta altura del dia limpiaste 4 veces, vos siempre con una sonrisa claro,ellos piensan que estas contenta porque es domingo y pueden estar todos juntos!!!!,la realidad es que ya son como als 7 de la tarde y te faltan como mucho 3 horas mas y se van a dormir, y mañana es LUNESSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Las cosas importantes y el resto
ESTO CAYO EN MIS MANOS CASUALMENTE,FILOSOFIA DE AMA DE CASA VISTE!!MAYONESA Y CAFÉCuando las cosas de la vida parecen demasiado, cuando 24 horas del día no son suficientes, recuerda el frasco de mayonesa y el caféUn profesor delante de su clase de filosofía, sin decir palabra tomo un frasco grande, vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.Luego le pregunto a sus estudiantes si el frasco estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que si.Así que el profesor tomo una caja grande llena de canicas (bolitas pequeñas) y la vacío dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si.Luego el profesor tomo una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto la arena lleno todos los espacios vacíos y el profesor pregunto nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un si unánime.El profesor enseguida agrego 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente lleno todos los espacios vacíos entre la arena.Los estudiantes reían en esta ocasión.Cuando la risa se apago el profesor dijo: quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida.Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la fe ,la familia, los hijos, la salud, los amigos, las cosas que te apasionan. Son cosas que aun si perdiéramos todas las otras y solo estas quedaran nuestras vidas aun estarían llenas.Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el auto etc.La arena es todo o demás, las pequeñas cosas.Si ponemos la arena primero, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf.Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para la s cosas realmente importantes.Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad, juega con tus hijos, tomate tiempo para asistir al medico, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá un momento para limpiar la casa y reparar la llave del agua.Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan.ESTABLECE TUS PRIORIDADES, EL RESTO ES SOLO ARENA.Uno de los estudiantes levanto la mano y pregunto que representaba el café.El profesor sonrió y dijo:” que bueno que lo preguntes. El café es solo para demostrarles que no importa cuan ocupada sea nuestra vida, siempre habrá lugar para tomar un par de tazas de café (o un vinito) con un amigo.”
Inaugural
Hola como va la vida? a mi me trata bien algunas veces y otras no tanto, y, algunas veces que por suerte no son muchas , me dan ganas de tirarme del balcon,no lo hice aun como ya se habran dado cuenta.hoy dia de la primavera,fue para mi un dia igual a todos salvo por el ramo de rosas que me trajo mi marido(milagro,milagro)limpie, cocine, y como siempre soporte estoicamente una vez mas las excusas de mi hijita(mentiras claro)de que me habia avisado lo que no me habia avisado.esta festejando con sus amistades el dia de la primavera cuando me dijo esta misma mañana que estaba con sueño y se volvia a casa despues del trabajo.a ustedes padres sufridos de hijos eternamente adolescentes les pregunto, no se cansan de pasar como enfermos ateroescleroticos ,olvidadisos y sobre todo idiotas???
martes, 18 de diciembre de 2007
cosas que pasan
Disculpen las molestias, me estoy mudando, cerre mi blog anterior , cuestion de principios,traslade todo el archivo,asique no se perdieron nada,prometo no moverme mas , gracias por sus elogiosos comentarios, y muchisimas gracias a los no elogiosos tambien, de todo se aprende algo.
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